martes, 19 de mayo de 2020

SEMANA LAUDATO SI 2020

El 24 de mayo se cumplen cinco años de la publicación de la Encíclica Laudato Si del Papa Francisco, por ello estaremos compartiendo contenidos importantes de la misma y del libro En Camino con la Creación que escribí el año pasado con la intención de difundir el mensaje de Laudato Si y promover la reflexión sobre él. Mira el video de invitación más abajo y déjame tus comentarios o preguntas.
                                                          


           


¡Acompáñanos a celebrar la Semana Laudato Si 2020! 
Te dejamos el video con la invitación.
Publicaremos en Facebook, Instagram y aquí en nuestro blog.




Domingo 17 de mayo del 2020




Lectura del santo evangelio según san Juan 14,15-21

En la Última Cena, dijo Jesús a sus discípulos: “Si me aman, guardarán mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y Él les dará otro defensor, el Paráclito, para que esté siempre con ustedes: el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Ustedes, en cambio, lo conocen, porque permanece con ustedes y estará en ustedes. No los dejaré desamparados; volveré a ustedes. Dentro de poco el mundo ya no me verá; pero ustedes sí me verán, porque como yo tengo vida, también ustedes la tendrán. Ese día comprenderán que yo estoy en el Padre y que también ustedes están en mí y yo en ustedes. El que es fiel a mis mandamientos y los guarda es quien me ama. Y al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él”.
Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Si amas, podrán ver a Jesús en ti

El amor no se dice, sino se demuestra; por ello, Jesús nos ha demostrado su amor en la cruz, como dice un canto: “mira la cruz, fue por ti, fue porque te amo, nadie te ama como yo”. Bien ahora por nuestra parte lo mínimo que podremos hacer es corresponder a ese amor, y lo más beneficioso en ese mandato, es que salimos ganando nosotros, porque si amamos a Jesús, nos estamos amando nosotros, si cumplimos sus mandatos es para que Dios pueda llevarnos a realizarnos como personas.

Si Jesús es la referencia del amor, el Espíritu Santo es quien nos va llevar a amar, y es que a pesar que los mandamientos nos hacen bien, necesitamos la fuerza para cumplirlos, de ahí que Jesús promete el Espíritu Santo: “Yo le pediré al Padre que les dé otro defensor, que esté siempre con ustedes, el Espíritu de la Verdad” , y este espíritu lo recibimos en nuestro bautismo para poder cumplir los mandamientos. ¿Tenemos presente al Espíritu Santo? ¿ Pedimos su auxilio? ¿Olvidamos que somos templo del Espíritu Santo?

Si queremos agradar a Dios, tenemos que desear ser santos, que comprende dejar actuar al Espíritu Santo, que nos hará descubrir cuánto nos ama el Padre y el Hijo, entonces cuando nos sintamos amados por Dios, por obra de Espíritu Santo, entonces será más fácil amar, perdonar, salir al encuentro del otro y podrán decir “ahí esta Jesús” y podrán creer que realmente Jesús sigue actuando.

Que la Virgen María nos ayude a saber corresponder el amor de Jesús.

Ofrezcamos nuestro día:

Dios, Padre nuestro,
yo te ofrezco toda mi jornada,
mis oraciones, pensamientos, afectos, deseos, palabras, obras, alegrías y sufrimientos, en unión con el Corazón de tu Hijo Jesucristo que sigue ofreciéndose a Ti en la Eucaristía para la salvación del mundo.
Que el Espíritu Santo que guio a Jesús, sea mi guía y mi fuerza este día,
para ser testigo de tu amor.
Con María, la Madre del Señor y de la Iglesia, te pido por las intenciones del Papa y para que se haga en mí tu voluntad.

Dios te bendiga

Hno. David Pacheco, OFM Cap

Domingo 10 de mayo del 2020





Lectura del Santo Evangelio según San Juan 14, 1-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No se angustien; crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay lugar para todos; si no fuera así, ¿les habría dicho que voy a prepararles sitio? Cuando vaya y les prepare sitio, volveré y los llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estén también ustedes. Y adonde yo voy, ya saben el camino». Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Jesús le responde: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre. Ahora ya lo conocen y lo han visto». Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Jesús le contesta: «Hace tanto que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo les digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace sus obras. Créanme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, crean a las obras. Les aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre».

Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Gracias mamá por llevarme a Jesús que es el Camino, la Verdad y la Vida

Jesús comienza con una palabra muy precisa para estos tiempos: “No se angustien, crean en Dios y crean en mí”. Nosotros para quitar la angustia decimos: “Quédate en casa”. ¿Cómo estás en tu casa? ¿Qué problemas tendrás ahí? Nuestra solución es aparentemente simple, no salgas y listo. Sabemos que eso no basta, porque nos angustia no solo contagiarnos, sino también quedarnos en casa. Jesús va a combatir la angustia con la fe: “Cree en mí”, creer que Dios está con nosotros, que no estamos solos, que Dios va a proveer lo necesario y nos va ayudar en nuestros conflictos, temores y angustias.

No nos dice que nos quedemos en casa, sino que va a preparar su casa para que nosotros vayamos, recordar nuestra morada eterna está ahí, que aquí solo somos peregrinos y forasteros. Que nuestra casa está en el cielo y ahí si nos quedaremos con Dios para siempre.

Ante tantas propuestas para ir, ante un futuro incierto, ante el miedo de salir, y quedarnos paralizados, ante tantas voces que nos dicen qué debemos hacer u oír, nos dice la ruta a seguir: “Yo soy el Camino”. Ante tantas noticias malas, falsas, y tantos consejos dudosos, soluciones a medias, voces que no sabemos de dónde proceden, Él nos dice, para darnos seguridad: “Yo soy la Verdad”; y por último, ante la vida nueva que se nos está presentando, ante los cambios de vida que va a ver, nuevas maneras de relacionarnos, de ver la vida, de vivir con inseguridad a que esto se prolongue o venga otra pandemia peor, ante una vida incierta, Jesús nos dice cómo vivir: “Yo soy la Vida” y en otro lugar va a decir que nos viene a traer la vida abundante.

Que la Virgen María nos ayude a creer y creerle, para que nuestra vida sea Cristo.

Ofrezcamos nuestro día:

Dios, Padre nuestro, yo te ofrezco toda mi jornada, mis oraciones, pensamientos, afectos y deseos, palabras, obras, alegrías y sufrimientos, en unión con el Corazón de tu Hijo Jesucristo que sigue ofreciéndose a Ti en la Eucaristía para la salvación del mundo.
Que el Espíritu Santo que guio a Jesús, sea mi guía y mi fuerza este día, para ser testigo de tu amor.
Con María, la Madre del Señor y de la Iglesia, te pido por las intenciones del Papa y para que se haga en mí tu voluntad.

Dios bendiga a todas las madres y hoy les doy una bendición especial.

Hno. David Pacheco, OFM Cap

Domingo 3 de mayo del 2020




Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús: «Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guardián, y las ovejas escuchan su voz, y él va llamando por su nombre a las ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños». Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: «Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entra por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia».

Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús es el Pastor para guiarte y la Puerta para una vida abundante

Jesús se va a identificar con dos imágenes, la de Pastor y la de la Puerta, en la primera nosotros somos las ovejas y Él es un pastor que da la vida por sus ovejas. Eso nos lo mostró en la cruz y al ir delante de nosotros, para guiarnos, para llevarnos a verdes praderas y llamarnos por nuestro nombre, pues nos conoce a cada uno, sabe lo que te está pasando y la necesidad que estás teniendo y por ello esta con nosotros.

En la segunda imagen nos dice que es La Puerta, que significa la entrada a la salvación “quien entra por mí, se salvará” esto significa que solo en Cristo encontramos nuestra salvación, no solo para ir al cielo, sino para librarnos de todo peligro. La puerta está siempre abierta, porque Jesús está esperando a que entres a conocerlo, a que des el paso de pasar esa puerta donde te espera la seguridad que tanto deseas. Esa puerta no se cierra, va a estar ahí, por más pecado que hayamos cometido, sigue abierta y es muchas veces la puerta de emergencia, la que cuando todas las demás puertas se cierran, se presenta como la salida a nuestras dificultades, pero es una puerta para que entres y te quedes con Él. Muchos solemos entrar y salir, entramos cuando estamos en problemas y una vez seguros salimos sin razón o por nuestros caprichos.

Pero también nosotros somos las ovejas que hemos de escuchar la voz del pastor, ahora, sobre todo, que escuchamos muchas voces de salvación, de temores, de malas noticias, de muertes, debemos escuchar su voz en nuestra conciencia, en nuestros buenos pastores, en nuestros seres queridos que nos necesitan, en nuestras autoridades que nos piden no salir, en las noticias que nos han de llevar a la oración. Al final el Buen Pastor nos ha de llevar a cruzar la Puerta, no para sobrevivir, sino para tener una vida en abundancia aunque tengamos escasez de cosas.

Agrego que hoy, IV Semana de Pascua la Iglesia Universal celebra la Jornada Mundial de Oración por la Vida Consagrada. Por eso los animo a unirnos en oración por todos los hombres y mujeres que siguen al Buen Pastor en ese estado de vida, por los que empiezan el camino y por los que perseveran muchos años en él.

Que la Virgen María nos ayude a escuchar la voz del Pastor y entrar a morar con Él, para que nuestra vida consagrada tenga abundancia y sea abundante para los demás.

Ofrezcamos nuestro día:

Dios, Padre nuestro,
yo te ofrezco toda mi jornada,
mis oraciones, pensamientos, afectos y deseos, palabras, obras, alegrías y sufrimientos, en unión con el Corazón de tu Hijo Jesucristo que sigue ofreciéndose a Ti en la Eucaristía para la salvación del mundo.
Que el Espíritu Santo que guio a Jesús, sea mi guía y mi fuerza este día,
para ser testigo de tu amor.
Con María, la Madre del Señor y de la Iglesia, te pido por las intenciones del Papa y para que se haga en mí tu voluntad.

Dios te bendiga

Hno. David Pacheco, OFM Cap.

Domingo 26 de Abril del 2020









Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 24,13-35



Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a un pueblo llamado Emaús, distante unos once kilómetros de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Él les dijo: «¿Qué es lo que vienen conversando por el camino?» Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó: «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?» Él les preguntó: «¿Qué ha pasado?» Ellos le contestaron: «Lo de Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo. Los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron.» Entonces Jesús les dijo: «¡Qué necios y torpes son ustedes para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?» Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura. Ya cerca del pueblo donde iban, él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le insistieron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque ya atardece y está anocheciendo». Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció. Ellos comentaron: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?» Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón». Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor



REFLEXIÓN
La Pascua no solo consiste en creer, sino en tener una experiencia con Jesús resucitado

San Lucas nos presenta a dos discípulos que están en camino, uno de ellos tiene nombre y el otro no, para que ahí vaya el nuestro. Estos discípulos estaban tristes, decaídos, decepcionados y con muchos temores por lo que se venía, ya que su maestro había muerto en una cruz, parecía que todo se había acabado. Hoy también podemos tener los mismos sentimientos de un futuro imprevisible; en eso, Jesús sale a su encuentro, Él no es indiferente y se acerca a escucharlos, porque eso le agrada: escuchar nuestras alegrías y temores.

Los discípulos pensaban que Jesús iba a salvar a su pueblo a su manera y no sabían que Jesús vino a salvar no a un pueblo sino a toda la humanidad, Jesús también se vale de esta pandemia para salvar nuestra manera de vivir, para tomar conciencia y empezar a vivir una nueva vida, vivir como lo decía San Juan Pablo II: “La civilización del amor”.

Jesús se revela por medio de la Escrituras que nos llevan a conocerlo y de la Eucaristía que nos lleva a vivirlo dentro de nosotros, ahora profundizando las Escrituras y recibiendo la comunión espiritual y con la esperanza de que pronto recibiremos la comunión eucarística.

Termina el Evangelio con los discípulos de vuelta a Jerusalén dando testimonio de lo que habían visto, y esta es la experiencia de nuestra pascua, encontrarnos con Jesús y seguir el camino con esperanza, porque sabemos que Dios no nos ha abandonado.

Que la Virgen María nos ayude a que en esta pascua y cuarentena tengamos una experiencia con Jesús.

Ofrezcamos nuestro día:

Dios, Padre nuestro,
yo te ofrezco toda mi jornada,
mis oraciones, pensamientos, afectos y deseos,
palabras, obras, alegrías y sufrimientos,
en unión con el Corazón de tu Hijo Jesucristo
que sigue ofreciéndose a Ti en la Eucaristía
para la salvación del mundo.
Que el Espíritu Santo que guio a Jesús, sea mi guía y mi fuerza este día,para ser testigo de tu amor.
Con María, la Madre del Señor y de la Iglesia te pido por las intenciones del Papa y para que se haga tu voluntad en mi vida.

Dios te bendiga

Hno David Pacheco Neyra, OFM Cap

Domingo de la Misericordia- 19 de abril

viernes, 15 de mayo de 2020

15 de Mayo - San Isidro Labrador

 


Oración a San Isidro Labrador
Bienaventurado Isidro,
que habitas hoy la celestial morada
en justo premio de tu singular piedad,
sin que para practicar dichas virtudes
caritativo celo y santidad de vida, fueran obstáculo las ocupaciones
y que gocemos en la otra
a que tenías que dedicarte tanto para ti, como para tu venerada esposa,
te suplicamos que seas nuestro intercesor
María de la Cabeza: para con el Altísimo,
y, por un acto de su infinita bondad,
a fin de que este divino Señor se apiade de nuestras miserias,
las eternas delicias de la gloria.
nos conceda vivir en paz en esta vida,
Amén.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

domingo, 12 de abril de 2020

Domingo de Resurrección - 12 de Abril

Santo Evangelio según San Juan 20, 1-9
RESURRECCIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto". 

Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes. Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró. Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo, y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte. Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó. Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN
¡Aleluya, Aleluya, Cristo ha resucitado!

Feliz domingo de Pascua y es feliz porque nuestra historia terminará en un buen final, que no es la muerte, sino la resurrección. Lo que más temía el hombre, la muerte ha sido vencida, ya no es una amenaza, sino ahora nos trae una esperanza y es que viviremos para siempre con Dios.

Ahora que sabemos que hemos resucitado, el hombre viejo ha muerto y ahora somos nuevas criaturas en Cristo, por ello la alegría nos debe llevar a vivir como resucitados ¿Qué malos hábitos han muerto?

San Pablo nos recuerda que busquemos los bienes del cielo, donde está Cristo y el mayor bien es la caridad, es la alegría de que Cristo viva en nosotros, es también la esperanza de ver que Dios es poderoso que venció a nuestro más temido verdugo que es la muerte y, entonces, ¿cómo no va a vencer un virus? La resurrección nos confirma que Dios lo puede todo y nada es imposible para Él.

¿Cómo será nuestra vida desde ahora? Y es que hemos pasado de la muerte a la vida, por ello, también debemos ser portadores de esta buena noticia en nuestros hogares, ellos la esperan entre tantas malas que recibimos.

Aquí está la medicina del mundo que es Cristo, es Él quien hará de esta humanidad, un mundo mejor. Que la Virgen María nos ayude a vivir como resucitados.

Hno David Pacheco Neyra, OFM Cap.

Dios los bendiga

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

¡FELIZ PASCUA AMIGOS! ¡CRISTO YA VENCIÓ!



VIGILIA PASCUAL (tarde del Sábado Santo)

El Sábado Santo por la tarde, toda la Iglesia participa de la Vigilia Pascual, la noche en que Cristo vence a la muerte, en que se muestra victorioso y nos redime. una noche sublime, magnífica, feliz. Durante la celebración hay cuatro momentos: Bendición del Fuego, Liturgia de la Palabra, Liturgia Bautismal, Liturgia de la Eucaristía.

Durante esa noche se entona el Pregón Pascual, conocido también como Exultet, donde se invita a toda la Iglesia a alegrarse por el cumplimiento del Misterio Pascual, por la Victoria de Jesucristo, el cumplimiento de todas las promesas de Dios a los hombres, la más grande prueba de amor.

En su texto se recuerdan varios momentos prodigiosos de la Historia de la Salvación, que es también nuestra historia. Haz clic en el enlace y podrás escuchar el Pregón Pascual, unirte a la alabanza y alegría de todos los que amamos a Jesucristo 👇🙏👇
                                                   
                 Pregón Pascual



Sábado Santo (mañana)


Viernes Santo



Jueves Santo



lunes, 6 de abril de 2020

¿Cómo reconciliarse en tiempos de Covid19?



En tiempos como estos, cuando no es posible acudir a un sacerdote para solicitar el sacramento de la reconciliación, muchos echamos de menos dicho sacramento. No podemos reemplazarlo, pero hay algunas alternativas que el Papa Francisco nos ha dado a conocer como medida extraordinaria a causa de la Emergencia Sanitaria por la Pandemia COVID 19. Aquí te compartimos tres formas de reconciliación.


1.    Podemos celebrar un Acto Personal de Reconciliación con Cristo
  •     Busca un lugar tranquilo dentro de tu casa.  
  •   Ponte en presencia de Dios, invoca al Espíritu Santo con un canto o con alguna oración, Te sugerimos esta:

Ven, Espíritu Santo,
Llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Envía, Señor, tu Espíritu.
Que renueve la faz de la Tierra.
Oh Dios, que llenaste los corazones de tus fieles
con la luz del Espíritu Santo; concédenos que,
guiados por el mismo Espíritu, sintamos con rectitud y
gocemos siempre de tu consuelo.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.

Aquí una invocación el Espíritu Santo en video con letra:

  •  Lee la Parábola del Hijo Pródigo (Lucas 15, 11-32) es un texto que nos muestra la misericordia y el amor de Dios por nosotros.
  • Haz un examen de conciencia profundo, en tu interior. ¿Cómo herí mi relación con Dios? ¿Cómo herí a mis hermanos: familia, hermanos pobres…? ¿Cómo me herí a mí mismo? Pensar también en aquello que pudiste hacer y no hiciste: las omisiones. 
  • Pide perdón a Dios, sinceramente. Haz un acto de contrición, de dolor sincero por los pecados cometidos. Podemos rezar el Salmo 51 (50), llamado también el Miserere o rezar una oración de contrición, te sugerimos esta fórmula:

Señor mío, Jesucristo,
Dios y hombre verdadero,
Por ser tú quien eres y porque te amo,
me pesa de todo corazón haberte ofendido;
y me propongo con tu ayuda nunca más pecar y
apenas pueda, confesarme.
Dios mío, perdóname.

  •   Reza el Padre Nuestro con espíritu de hijo que ha vuelto a los brazos del Padre.
  •  Agradece y alaba a Dios, con un canto de alabanza o con el Magníficat que puedes cantar o leer en la Biblia, lo encuentras en el Evangelio de Lucas 1, 46-55.


 "Haz lo que dice el catecismo, es muy claro: si no encuentras un sacerdote para confesar, habla con Dios, él es tu padre y dile la verdad: 'Señor, he combinado esto, esto, esto, perdóname, y pídele perdón con todo el corazón, con el acto de dolor, y prométele 'luego me confesaré, pero perdóname ahora… e inmediatamente volverá a la gracia de Dios".
Papa Francisco

Cuando brota del amor de Dios amado sobre todas las cosas, la contrición se llama "contrición perfecta"(contrición de caridad). Semejante contrición perdona las faltas veniales; obtiene también el perdón de los pecados mortales, si comprende la firme resolución de recurrir tan pronto sea posible a la confesión sacramental (cf Concilio de Trento: DS 1677).

Catecismo de la Iglesia Católica N°1452 


2.    Podemos acogernos a la Indulgencia Plenaria que ha otorgado la Iglesia para este tiempo de Emergencia Sanitaria por la Pandemia del COVID 19.

Todo pecado trae consigo una culpa y una pena. La culpa es la ofensa hecha a Dios, se borra con la confesión sacramental, y en este contexto, con la contrición perfecta. La pena es la consecuencia que supone el pecado cometido, que se cumple en este mundo o en el purgatorio.

La Indulgencia Plenaria es el perdón completo de esa pena, se puede obtener de varias formas y en varios momentos; pero para este tiempo de Emergencia Sanitaria tiene estas características:

        2.1 Indulgencia para todos los fieles afectados por el Corona Virus COVID 19: esto incluye: enfermos de Covid 19, familiares de los contagiados, personal de salud que atiende la pandemia, todos los que cuidan y oran por los enfermos de Covid 19.

Requisitos:

V  Ofrecer la prueba de la enfermedad con espíritu de fe y caridad con la voluntad de cumplir las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Santo Padre), apenas les sea posible.

V  Unirse, con espíritu desprendido del pecado, a través de los medios de comunicación a alguna de estas actividades:
-  Santa Misa
-  Santo Rosario
-  Himno Akathistos
-  Vía Crucis
-  Rezar un Credo, Padre Nuestro e invocación a la Virgen María

    2.2    Indulgencia para todos los fieles, tiene los siguientes  requisitos:
   Ofrecer una de estas prácticas religiosas para implorar a Dios Todopoderoso el fin de la  epidemia, el alivio de los afligidos y la salvación eterna de los que el Señor ha llamado para sí:
      - Visita al Santísimo Sacramento
-      Adoración Eucarística
-      Lectura de la Sagrada Escritura durante al menos media hora
-     Santo Rosario
-     Himno Akathistos a la Madre de Dios
-     Vía Crucis
-     Corona de la Divina Misericordia

3  Puedes participar de alguna celebración penitencial que esté siendo transmitida por los medios de comunicación. Aquí hay una:


Y MUY IMPORTANTE ESTE MIÉRCOLES SANTO a las 6:00 p.m. en nuestros canales de Facebook e Instagram estaremos transmitiendo el ACTO PENITENCIAL VIRTUAL desde la Parroquia Señor de Huamán por la página de dicha parroquia o la página de Reflexiones para el Camino con la guía de los Hermanos Capuchinos.

TE ESPERAMOS

“La penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy variadas. La Escritura y los Padres insisten sobre todo en tres formas: el ayuno, la oración, la limosna (cf. Tb 12,8; Mt 6,1-18), que expresan la conversión con relación a sí mismo, con relación a Dios y con relación a los demás. Junto a la purificación radical operada por el Bautismo o por el martirio, citan, como medio de obtener el perdón de los pecados, los esfuerzos realizados para reconciliarse con el prójimo, las lágrimas de penitencia, la preocupación por la salvación del prójimo (cf St 5,20), la intercesión de los santos y la práctica de la caridad "que cubre multitud de pecados" (1 P 4,8)”.
Catecismo de la Iglesia Católica N°1434 





Miércoles Santo



Martes Santo



domingo, 5 de abril de 2020

Lunes Santo



Domingo de Ramos 2020




Domingo de Ramos - 5 de abril

Santo Evangelio según San Mateo 26, 14 – 27, 66

Pasión de nuestro Señor Jesucristo


C. En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:
S. «¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?».
C. Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
C. El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
S. ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?».
C. Él contestó:
+ «Id a la ciudad, a casa de quien vosotros sabéis, y decidle: “El Maestro dice: mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”».
C. Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.
C. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:
+ «En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar».
C. Ellos muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro
S. «¿Soy yo acaso, Señor?».
C. Él respondió:
+ «El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!».
C. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
S. «¿Soy yo acaso, Maestro?».
C. Él respondió:
+ «Tú lo has dicho».
C. Mientras comían, Jesús tomó pan y, después de pronunciar la bendición, lo partió, lo dio a los discípulos y les dijo:
+ «Tomad, comed: esto es mi cuerpo».
C. Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias y dijo:
+ «Bebed todos; porque esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados. Y os digo que desde ahora ya no beberé del fruto de la vid hasta el día que beba con vosotros el vino nuevo en el reino de mi Padre».
C. Después de cantar el himno salieron para el monte de los Olivos.
C. Entonces Jesús les dijo:
+ «Esta noche os vais a escandalizar todos por mi causa, por- que está escrito: “Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño”. Pero cuando resucite, iré delante de vosotros a Galilea».
C. Pedro replicó:
S. «Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré».
C. Jesús le dijo:
+ «En verdad te digo que esta noche, antes de que el gallo cante, me negarás tres veces».
C. Pedro le replicó:
S. «Aunque tenga que morir contigo, no te negaré».
C. Y lo mismo decían los demás discípulos.
C. Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos:
+ «Sentaos aquí, mientras voy allá a orar».
C. Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia.
Entonces les dijo:
+ «Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo».
C. Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo:
+ «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú».
C. Y volvió a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:
+ «¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil».
C. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:
+ «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad».
C. Y viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque sus ojos se cerraban de sueño. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba repitiendo las mismas palabras.
Volvió a los discípulos, los encontró dormidos y les dijo:
+ «Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega».
C. Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, enviado por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña:
S. «Al que yo bese, ese es: prendedlo».
C. Después se acercó a Jesús y le dijo:
S. «¡Salve, Maestro!».
C. Y lo besó. Pero Jesús le contestó:
+ «Amigo, ¿a qué vienes?».
C. Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano y lo prendieron. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote.
Jesús le dijo:
+ «Envaina la espada; que todos los que empuñan espada, a espada morirán. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? Él me mandaría enseguida más de doce legiones de ángeles. ¿Cómo se cumplirían entonces las Escrituras que dicen que esto tiene que pasar?».
C. Entonces dijo Jesús a la gente:
+ «¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos como si fuera un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me prendisteis. Pero todo esto ha sucedido para que se cumplieran las Escrituras de los profetas».
C. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.
C. Los que prendieron a Jesús lo condujeron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. Pedro lo seguía de lejos hasta el palacio del sumo sacerdote y, entrando dentro, se sentó con los criados para ver cómo terminaba aquello.
Los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían. Finalmente, comparecieron dos que declararon:
S. «Este ha dicho: “Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días”».
C. El sumo sacerdote se puso en pie y le dijo:
S. ¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que presentan contra ti?».
C. Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo:
S. «Te conjuro por el Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios».
C. Jesús le respondió:
+ «Tú lo has dicho. Más aún, yo os digo: desde ahora veréis al Hijo del hombre sentado a la derecha del Poder y que viene sobre las nubes del cielo».
C. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras diciendo:
S. «Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué decidís?».
C. Y ellos contestaron:
S. «Es reo de muerte».
C. Entonces le escupieron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon diciendo:
S. «Haz de profeta, Mesías; dinos quién te ha pegado».
C. Pedro estaba sentado fuera en el patio y se le acercó una criada y le dijo:
S. «También tú estabas con Jesús el Galileo».
C. Él lo negó delante de todos diciendo:
S. «No sé qué quieres decir».
C. Y al salir al portal lo vio otra y dijo a los que estaban allí:
S. «Este estaba con Jesús el Nazareno».
C. Otra vez negó él con juramento:
S. «No conozco a ese hombre».
C. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro:
S. «Seguro; tú también eres de ellos, tu acento te delata».
C. Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar diciendo:
S. «No conozco a ese hombre».
C. Y enseguida cantó un gallo. Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús: «Antes de que cante el gallo me negarás tres veces». Y saliendo afuera, lloró amargamente.
C. Al hacerse de día, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron para preparar la condena a muerte de Jesús. Y, atándolo, lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador.
C. Entonces Judas, el traidor, viendo que lo habían condenado, se arrepintió y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y ancianos diciendo:
S. «He pecado entregando sangre inocente».
C. Pero ellos dijeron:
S. «¿A nosotros qué? ¡Allá tú!».
C. Él, arrojando las monedas de plata en el templo, se marchó; y fue y se ahorcó. Los sacerdotes, recogiendo las monedas de plata, dijeron:
S. «No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangre».
C. Y, después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para cementerio de forasteros. Por eso aquel campo se llama todavía «Campo de Sangre». Así se cumplió lo dicho por medio del profeta Jeremías:
«Y tomaron las treinta monedas de plata, el precio de uno que fue tasado, según la tasa de los hijos de Israel, y pagaron con ellas el Campo del Alfarero, como me lo había ordenado el Señor».
C. Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó:
S. «¿Eres tú el rey de los judíos?».
C. Jesús respondió:
+ «Tú lo dices».
C. Y, mientras lo acusaban, los sumos sacerdotes y los ancianos no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:
S. «¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?».
C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía liberar un preso, el que la gente quisiera. Tenía entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, dijo Pilato:
S. «¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?».
C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia, Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:
S. «No te metas con ese justo porque esta noche he sufrido mucho soñando con él».
C. Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús.
El gobernador preguntó:
S. «¿A cuál de los dos queréis que os suelte?».
C. Ellos dijeron:
S. «A Barrabás».
C. Pilato les preguntó:
S. ¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?».
C. Contestaron todos:
S. «Sea crucificado».
C. Pilato insistió:
S. «Pues, ¿qué mal ha hecho?».
C. Pero ellos gritaban más fuerte:
S. «¡Sea crucificado!».
C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos ante la gente, diciendo:
S. «¡Soy inocente de esta sangre. Allá vosotros!».
C. Todo el pueblo contestó:
S. «¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!».
C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.
C. Entonces los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la cohorte: lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él diciendo:
S. «¡Salve, rey de los judíos!».
C. Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y, terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar.
C. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a llevar su cruz.
Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir lugar de «la Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa echándola a suertes y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de la cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Este es Jesús, el rey de los judíos».
Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda.
C. Los que pasaban, lo injuriaban, y, meneando la cabeza, decían:
S. «Tú que destruyes el templo y lo reconstruyes en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz».
C. Igualmente los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también diciendo:
S. «A otros ha salvado y él no se puede salvar. ¡Es el Rey de Israel!, que baje ahora de la cruz y le creeremos. Confió en Dios, que lo libre si es que lo ama, pues dijo: «Soy Hijo de Dios”».
C. De la misma manera los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban.
C. Desde la hora sexta hasta la hora nona vinieron tinieblas sobre toda la tierra. A la hora nona, Jesús gritó con voz potente:
+ «Elí, Elí, lemá sabaqtaní?».
C. (Es decir:
+ «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»).
C. Al oírlo algunos de los que estaban allí dijeron:
S. «Está llamando a Elías».
C. Enseguida uno de ellos fue corriendo, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio de beber.
Los demás decían:
S. «Déjadlo, a ver si viene Elías a salvarlo».
C. Jesús, gritando de nuevo con voz potente, exhaló el espíritu.
Todos se arrodillan, y se hace una pausa.
C. Entonces el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se resquebrajaron, las tumbas se abrieron y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron y, saliendo de las tumbas después que él resucitó, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a muchos.
El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados:
S. «Verdaderamente este era Hijo de Dios».
C. Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirlo; entre ellas, María la Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre de los hijos de Zebedeo.
C. Al anochecer llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Este acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en su sepulcro nuevo que se había excavado en la roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó. María la Magdalena y la otra María se quedaron allí sentadas enfrente del sepulcro.
C. A la mañana siguiente, pasado el día de la Preparación, acudieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron:
S. «Señor, nos hemos acordado de que aquel impostor estando en vida anunció: «A los tres días resucitaré”. Por eso ordena que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, se lleven el cuerpo y digan al pueblo:
“Ha resucitado de entre los muertos”. La última impostura sería peor que la primera».
C. Pilato contestó:
S. «Ahí tenéis la guardia: id vosotros y asegurad la vigilancia como sabéis».
C. Ellos aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y colocando la guardia.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN
Ahora comienza nuestra salvación y todo encuentra un sentido

Comenzamos una Semana Santa diferente, ahora nos toca quedarnos en casa y ser protagonistas de este camino junto a Jesucristo.

La primera invitación del Domingo de Ramos es entrar a Jerusalén con Jesús, portando el signo de la rama verde que tengamos en casa (espero que todos hayan podido conseguir), es un signo de compromiso e identificación con este paso importante en nuestra vida.

Esta celebración nos invita también a tomar conciencia porque Jesús va a Jerusalén, por ti y por mí, para dar su vida para salvarnos. Ahora creo que tenemos tiempo para meditar este acto de amor nunca visto en la humanidad: que Dios hecho hombre viene a dar su vida por ti y por mí. ¿Alguien ha hecho tal locura de amor?

En tercer lugar, el evangelio nos cuenta cómo Jesús es recibido y cómo es humillado, torturado y clavado en una cruz: “Cargó con nuestros pecados” y vemos a un Jesús sufriente que sabe de dolores, encierros, soledades porque lo dejaron solo en la cruz y nosotros podemos asociar a su pasión nuestros sufrimientos, sabiendo que Jesús los acoge y nos comprende.

Es tiempo de demostrar tu madurez en la fe, ya no hay un sacerdote que te está mirando o la gente alrededor para ver como vives tu fe. Ahora es tu familia y sobre todo tu conciencia quien te ve, y no puedes vivir esta Santa Semana aislado, sino con tu familia que es la “iglesia doméstica”. También aquí se da la tentación del hacer y hacer, cuando no hay una convicción clara de lo que buscamos, pero todo nos invita a acercarnos a Dios y vivir serenamente esta Semana Santa. Ahora tú eres el protagonista de motivar a los tuyos a vivir esta semana tan esperada, adonde vamos a encontrar sentido a todo lo que está pasando en el mundo y a todo lo que nos espera.

Que entremos a esta Semana Santa con nuestra madre la Virgen María, para que al cabo de ella, salgamos como otros cristos.

Hno David Pacheco Neyra, OFM Cap.

Dios te bendiga