Este blog, tiene el fin de llevarnos a reflexionar en nuestro caminar por la vida, con reflexiones inspiradas, donde muchas de ellas forman parte de los libros del P. David Pacheco en las editoriales las Paulinas y San Pablo
sábado, 28 de marzo de 2020
Domingo 28 de marzo
IV Domingo de Cuaresma
Lectura del Santo Evangelio según San Juan 11, 3-7. 17. 20-27. 33-45
«Señor, el que tú amas está enfermo».
Jesús, al oírlo, dijo:
«Esta enfermedad no es para la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella».
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo se quedó todavía dos días donde estaba.
Solo entonces dijo a sus discípulos:
«Vamos otra vez a Judea».
Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedó en casa. Y dijo Marta a Jesús:
«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».
Jesús le dijo:
«Tu hermano resucitará».
Marta respondió:
«Sé que resucitará en la resurrección en el último día».
Jesús le dijo:
«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?».
Ella le contestó:
«Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».
Jesús se conmovió en su espíritu, se estremeció y preguntó:
«¿Dónde lo habéis enterrado?».
Le contestaron:
«Señor, ven a verlo».
Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban:
«¡Cómo lo quería!».
Pero algunos dijeron:
«Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que este muriera?».
Jesús, conmovido de nuevo en su interior, llegó a la tumba. Era una cavidad cubierta con una losa. Dijo Jesús:
«Quitad la losa».
Marta, la hermana del muerto, le dijo:
«Señor, ya huele mal porque lleva cuatro días».
Jesús le replicó:
«¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?»
Entonces quitaron la losa.
Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo:
«Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado».
Y dicho esto, gritó con voz potente:
«Lázaro, sal afuera».
El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo:
«Desatadlo y dejadlo andar».
Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.
«Esta enfermedad no es para la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella».
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo se quedó todavía dos días donde estaba.
Solo entonces dijo a sus discípulos:
«Vamos otra vez a Judea».
Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedó en casa. Y dijo Marta a Jesús:
«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».
Jesús le dijo:
«Tu hermano resucitará».
Marta respondió:
«Sé que resucitará en la resurrección en el último día».
Jesús le dijo:
«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?».
Ella le contestó:
«Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».
Jesús se conmovió en su espíritu, se estremeció y preguntó:
«¿Dónde lo habéis enterrado?».
Le contestaron:
«Señor, ven a verlo».
Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban:
«¡Cómo lo quería!».
Pero algunos dijeron:
«Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que este muriera?».
Jesús, conmovido de nuevo en su interior, llegó a la tumba. Era una cavidad cubierta con una losa. Dijo Jesús:
«Quitad la losa».
Marta, la hermana del muerto, le dijo:
«Señor, ya huele mal porque lleva cuatro días».
Jesús le replicó:
«¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?»
Entonces quitaron la losa.
Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo:
«Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado».
Y dicho esto, gritó con voz potente:
«Lázaro, sal afuera».
El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo:
«Desatadlo y dejadlo andar».
Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.
Palabra del Señor
REFLEXIÓN
Salgamos del sepulcro del miedo para pasar a la vida abundante que nos trae Cristo
Ya estamos a una semana de la Semana Santa y los evangelios nos han recordado la necesidad de Jesús en nuestras vidas, tan necesario como la luz, como el agua y ahora para resumir, nos dice que Jesús es vida y entonces los que están lejos de Él viven en la muerte. Vamos a ver hoy el episodio de la resurrección de Lázaro que nos muestra cómo es Jesús y qué es lo que puede hacer.
Lázaro estaba gravemente enfermo y la reacción de Jesús no es de indiferencia, sino todo lo contrario, es su amigo y llora por él. Así es Jesús. Ante tantos enfermos, Él sufre con ellos, porque está en cada hombre que sufre y puede comprenderlos. Jesús se conmueve profundamente y se estremece ante el dolor, porque valemos tanto para Él que dio su vida por nosotros.
Por otro lado, podemos ver que Lázaro fallece y Jesús lo permite para que los demás puedan ver la gloria de Dios. Ante la situación actual de peligro de muerte, también tenemos que pensar en ella y meditar en lo que viene después. Esta situación de peligro nos debe llevar a trascender y pensar en la muerte como la puerta para la vida eterna y esto hay que aceptarlo en paz y hasta con agradecimiento, porque Jesús ha vencido a la muerte. No hay que temer a la muerte.
Pero también hay una muerte espiritual que es consecuencia del pecado (la paga del pecado es la muerte) y quien trae la vida es el Espíritu de Dios. Todo lo que estamos pasando nos llama a despertar como Lázaro, a salir de nuestros sepulcros del miedo, angustia, pánico, desesperanza e indiferencia, para pasar a vivir una vida sin temores confiados en Cristo. Se viene la Pascua y es la oportunidad de cambiar de vida y dar el paso de la muerte a la vida.
Que la Virgen María nos ayude a prepararnos para la Pascua que se avecina, pasando de la muerte a vivir con Cristo que es la vida.
Hno. David Pacheco Neyra, OFM Cap
Paz y Bien
Hno. David Pacheco Neyra, OFM Cap
Paz y Bien
lunes, 23 de marzo de 2020
Cuaresma en tiempos de COVID-19 ¿CÓMO PREPARARTE A LA MISA ON LINE, EN TU CASA?
En esta Cuaresma (en tiempos de Covid-19), estamos participando en la Santa Misa y otras celebraciones litúrgicas desde casa. Alistémonos para este encuentro maravilloso con las siguientes recomendaciones:
1. Prepara tu corazón, piensa en el encuentro sagrado que tendrás con Jesús Eucaristía. De preferencia lee con anticipación las lecturas que se compartirán.
2. Prepara, también, el lugar, ubícate en un lugar apropiado donde puedas mantener la atención. Sintoniza la transmisión minutos antes, apaga o bloquea cualquier distractor que pueda interferir. Es momento de concentrarte solo en la celebración.
3. Cuando empiece la misa, únete profundamente, al sacerdote que preside, pidiendo perdón por los pecados que hayas cometido.
4. Escucha con atención la proclamación de las lecturas bíblicas, son Palabra de Dios. Medita en ellas con ayuda de la homilía del sacerdote.
5. Durante el Ofertorio, pon sobre el altar todo lo que estás viviendo, tus miedos, tus sufrimientos, tus esperanzas, tus intenciones, las intenciones del Papa.
7.- Vive con mucho respeto y fervor el momento de la Consagración, si es posible, ponte de rodillas para adorar a Jesucristo en su misterio de Amor, que toma nuestra carne y sangre y está a nuestro lado siempre.
8.- Reza el Padrenuestro con claridad, acuérdate que eres hermano de todos los hombres.
8.- Durante la Comunión, adopta una postura de reverencia, si es posible, ponte de rodillas. Es momento de hacer la comunión espiritual, expresando el deseo inmenso de recibir a Jesucristo en tu ser. Puedes recitar esta oración u otra similar en tu corazón.
9.- Al finalizar, agradece al Señor que hayas podido participar en la misa y da testimonio de este encuentro con Jesús en tu vida diaria.
RECUERDA:
La misa es el memorial de la Pascua del Señor, es decir, su pasión, muerte y resurrección. Únete a Jesucristo con amor, en este tiempo desde tu casa, guardando la dignidad y admiración correspondiente y seguro de que Él ESTÁ CON NOSOTROS Y NOS ACOMPAÑA SIEMPRE, mucho más, ahora en estos tiempos de Covid-19 que tanto nos cuestionan y desafían como humanidad.
lunes, 9 de marzo de 2020
Un encuentro entre dos buscadores: Jesús y Zaqueo (parte 3) (Lc 19, 1-10)
“Trataba
de ver quien era Jesús, pero no podía a causa de la gente porque era pequeño de
estatura. Se adelantó corriendo…
Impedimentos
para el encuentro
Imaginémonos
el aspecto de Zaqueo, un hombre de mucho dinero, muy bien vestido, muy conocido
por ser un personaje importante: jefe de los cobradores de impuestos y además, bajo de
estatura. Esto para algunas personas puede crear un complejo de
inferioridad y limitaciones para desenvolverse entre la gente, en el
caso de Zaqueo, su baja estatura no le permitía ver a Jesús en medio de la
multitud. pero existen impedimentos mayores que no
permiten acercarnos a Dios y nos lo dice el catecismo: “la ignorancia o la indiferencia religiosas, los afanes del mundo y de
las riquezas (cf. Mt 13,22), el mal ejemplo de los creyentes,
las corrientes del pensamiento hostiles a la religión, y finalmente esa actitud
del hombre pecador que, por miedo, se oculta de Dios (cf. Gn 3,8-10)
y huye ante su llamada” (CIC 29). Nosotros por nuestra parte ¿súmanos o
restamos’ ¿atraemos o alejamos? Zaqueo tuvo que ver como Jesús cambiaba corazones y pensó que podía cambiar el
suyo.
La razón para el encuentro
Cuanto más difícil la
meta, más grande ha de ser el deseo para conseguirla, y la
meta del hombre es conocer a Dios: “El deseo de Dios está
inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y
para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí, y sólo en Dios
encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar” (CIC 27). Zaqueo representa al hombre que tiene sed de Dios y que lo ha de
buscar, y en esta búsqueda tiene un móvil que es el anhelo de ser feliz, el
hombre está hecho para ser feliz y esto comienza aquí y culmina plenamente en
el cielo. Zaqueo va a poder vencer cualquier obstáculo por la motivación que va
de fondo, conocer a Cristo, porque en esto consiste la vida eterna “que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a
Jesucristo, a quien has enviado” Jn 17, 3. Zaqueo con todas sus riquezas y
autoridad pública no podía ser feliz, pero sabía en quien podía colmar ese
anhelo de felicidad que llevaba muy dentro de sí. Por ello dirá el catecismo:
“Pero esta búsqueda exige del hombre todo el esfuerzo de su inteligencia, la rectitud
de su voluntad y el testimonio de otros que le enseñen a buscar a Dios” (CIC
30)
Muchos curiosos y pocos seguidores para el encuentro
Es interesante
que muchos se acercaron a Jesús, pero solo Zaqueo va a ser el escogido para que
Jesús vaya a cenar con él, y es que Jesús ve el corazón y no las apariencias,
muchos estaban buscando a Jesús de curiosos, quizás para solo decir que lo han
visto o por seguir a la multitud, también nosotros debemos preguntarnos ¿con qué intenciones
nos acercamos a Jesús? Solo para verlo de lejos, para pedirle y luego nos
olvidamos, para satisfacer nuestra curiosidad, para criticarlo… o quizás como
Zaqueo lo buscamos con todo su corazón y estamos dispuestos a pasar el ridículo, subiendo a un sicomoro con tal de conocer a
Jesús que vino a traer vida y vida en abundancia.
Reflexión
Hacia
un encuentro
La motivación
es más fuerte que los obstáculos.
El Otro salió
primero a buscarnos.
Los defectos y
limitaciones se vuelven motivos para seguir.
Las ansias de
conocerlo trasciende nuestros defectos.
Se comienzan a
encontrar aquí para culminar allá.
Y cuando Lo encuentro:
Me encuentro a
mí mismo.
Encuentro a los
otros.
Encuentro dentro
de mí a quien por fuera buscaba.
Entonces, todos los
encuentros anteriores llegan a tener sentido...
Entonces, no dejo de buscarlo.
Y sin embargo:
Hay muchos
curiosos, pero pocos buscadores.
Ponte en
búsqueda...
Un encuentro entre dos buscadores Jesús y Zaqueo (parte 2) (Lc 19, 1-10)
“Trataba de ver quien era Jesús, pero no podía a causa de la gente
porque era pequeño de estatura” (v.3)
Un anhelo innato que inquieta
Un anhelo
innato que tiene el hombre es el de ser feliz, esto es, encontrar el mayor bien
para él. Es un anhelo que no se
necesita comprobar, pero sí se necesita reconocer. Este anhelo lo encontramos desde nuestros primeros padres, cuando el demonio
que conocía bien al hombre les dice: “Serán abiertos sus ojos y serán
como dioses”. Ante esta tentación que responde a sus anhelos más profundos, el hombre cae. Pero este anhelo tiene una respuesta que la encontramos en el origen del hombre “creado a imagen y semejanza de Dios”. Si viene de Dios, tiende a ser como Dios. Zaqueo va a
reflejar este anhelo de todo hombre que busca.
Deseo de querer llenar ese anhelo
En su búsqueda
de felicidad y realización, lo primero que viene a la mente es tener bienestar y prosperidad, para ello
muchos bienes materiales; pero el alma del hombre no se llena con cosas. Eso es lo que experimentó Zaqueo y, en lo profundo,
sabía que su respuesta estaba en encontrar a Jesús,
pero era bajo de estatura y la gente se lo impedía. Muchos en el fondo buscan a Jesús, pero “el qué dirán” se lo impide. Muchas veces por el deseo de aparentar tenerlo todo, mantenerlo todo bajo control o quizás por la
mala información de quienes no conocen a Jesús, deciden no acercarse y no hacen su propia
experiencia. Entonces, prefieren
esconderse en el agnosticismo, creer que no es posible conocer a Dios. A Zaqueo a pesar
de ser una persona importante, más le importaba encontrar a Jesús que iba a colmar el anhelo que
buscaba en la vida.
Un anhelo que persiste ante los obstáculos
Para encontrar
un tesoro, nunca el camino va a estar libre, así, el primer obstáculo de Zaqueo para ver a Jesús era su baja estatura, pero no solo eso, sino también, el rechazo de
la gente por considerarlo un traidor; además, él mismo podría decir para sus adentros: soy un pecador, abusivo, ladrón, engañador, embustero,
aprovechador… y hasta físicamente
limitado… Así también nosotros vemos los obstáculos que nos impiden acercarnos a Jesús. Pero a pesar de
ello, Zaqueo persistió en ver a Jesús. Y este fue el comienzo que le hizo conocer la vida de otra manera. Y es que si Dios ha puesto un anhelo profundo en nuestro corazón, solo él lo puede llenar.
Reflexión
Venimos con un anhelo en nosotros y …
Buscamos colmarlo fuera de nosotros.
Tratamos de
llenarlo con lo que no se
puede llenar.
Deseamos
ignorarlo, aunque no se puede por mucho tiempo.
Lo cambiamos
por otros pequeños anhelos que juntos no lo superan.
Creemos que
con el tiempo pasará, pero por el contrario, crece.
Huimos de él y
nos sigue persiguiendo.
Intentamos
conformarnos con los éxitos logrados, pero resultan insuficientes.
Este anhelo...
Entre las
multitudes suele callar y en la soledad suele gritar.
Parece inalcanzable, pero puede alcanzarnos.
Nos desengaña al creer encontrarlo.
Nos damos cuenta que nos mueve y solo en Dios desaparece.
Hno. David Pacheco Neyra, OFM Cap
lunes, 20 de enero de 2020
Un encuentro entre dos buscadores: Jesús y Zaqueo (parte 1) (Lc 19, 1-10)
Siguiendo el Evangelio que nos muestra quien es Jesús, no solo para conocerlo, sino para ser como él y darlo a conocer, ahora quiero explicar un episodio que refleja la búsqueda del hombre y la búsqueda de Dios, porque ambos se atraen: el episodio de Jesús y Zaqueo. Tenemos a Dios que es amor y al hombre creado por amor. ¿Qué tienen en común? Ese amor nacido de Dios que ama y que llega al hombre, quien ha de dejarse amar para luego amar.
Zaqueo representa al hombre alejado de Dios pero que en fondo lo busca y se llena de bienes materiales, como tantos hombres de hoy que creen que ese es el fin de la vida. Refleja también al hombre que ha hecho dinero a expensas de otros y para llegar a dicho fin ha usado los medios ilícitos (como hoy tantos corruptos) Lo interesante es meditar en qué condiciones comienza este hombre estigmatizado por la sociedad a buscar a Jesús y luego de encontrarlo como termina. Aquí se ve patente el verdadero milagro que Dios quiere hacer en nuestras vidas tras un encuentro con Jesús. El saberse amado, perdonado por Dios lleva al hombre a cambiar definitivamente y a este cambio o conversión estamos llamados todos, no un día sino todos los días de nuestra vida.
Te invito a que cada mes sigas leyendo esta columna y seas testigo de
este encuentro que, estoy seguro, también te llevará a encontrarte con
Jesús.
“Había un hombre llamado Zaqueo, jefe de los que recaudaban impuestos para Roma y rico” (v. 1)
Un hombre rico, pero
pobre en amor
Zaqueo tenía como profesión ser cobrador de impuestos, es decir, recogía
los tributos obligatorios que sus conciudadanos judíos tenían que pagar a Roma.
Este sistema impositivo era muy exigente y gravoso, por lo tanto, esta profesión
estaba excluida de la vida religiosa del resto de lo judíos y por lo mismo era
un tipo despreciado y temido a la vez por el poder que le otorgaba el dinero y
su posición. Una persona puede alcanzar
muchos logros, disfrutar de dinero, viajes, tecnología, etc., pero continuar
con un gran vacío, porque las cosas, aunque sean abundantes no pueden amar y el
hombre tiene una necesidad básica de ser amado, una vida sin amor no es vida. Y
Zaqueo representa al hombre que no tiene la aceptación de su gente, de los
suyos. Ante esta situación, Zaqueo no puede ser feliz, ni vivir en armonía a
pesar del poder que podía ejercer, porque no había encontrado el verdadero
tesoro.
Entre dos opiniones
Otro personaje en este episodio
va a ser la gente de su alrededor, sus conciudadanos que van a intervenir de
diferentes maneras, por un lado, van a manifestar su malestar hacia Zaqueo, impidiéndole
ver a Jesús y por el otro, murmurando contra el actuar de Jesús por aceptar a
un publicano y cobrador de impuestos. Zaqueo
se encuentra entre lo que opina la gente de él y lo que opina Jesús de él,
muchas veces también tenemos que escoger una de las dos opiniones. Ya decía San
Pablo que no se puede agradar a Dios y a los hombres (Gál 1, 10), por ello aquí
también nos invita a tomar partido, porque muchas veces dejarse llevar por lo
que dice o hace la gente, nos deja un sabor rancio en nuestras vidas. La gente
puede decir muchas cosas y hasta etiquetarte como lo hicieron con Zaqueo, considerándolo
un hombre indigno de Dios y por lo tanto excluirlo de su círculo. A pesar de
ello, este pasaje nos va a demostrar que nada se puede anteponer al encuentro
con Jesús y que para Jesús no hay casos perdidos, porque no hay nada imposible
para él.
REFLEXIÓN: Unas preguntas que
buscan respuestas
¿Qué prefieres?
¿Ser rico ante Dios o ante los hombres?
¿Llenarte los bolsillos o llenar el corazón?
¿Caer bien a todas las personas o caer bien a Dios?
¿Asegurarte los bienes terrenales o los bienes del cielo?
¿Buscar el reconocimiento de los hombres o de Dios?
¿Ganar el mundo o ganar tu alma?
¿Ser pobre con Dios o ser rico sin Dios?
¿Cambiar con tus fuerzas o dejar que Dios te cambie?
¿Buscar tu realización o la voluntad de Dios realizada en ti?
¿Buscar el éxito o la salvación?
¿La opinión de la gente o la opinión de tu conciencia que es la voz de
Dios?
¿Crecer y que disminuya Dios o que Dios crezca y que tú disminuyas?
domingo, 31 de julio de 2016
Reflexiones para el Camino ¿Quiénes somos?
Todo empezó con un libro y dos
amigos, ahora somos un grupo que peregrina en las redes para anunciar a Cristo
Vivo 🔥 👣 📚
La persona que dio el primer paso al
compartirnos su camino con Jesucristo y animarnos en el sí de cada día, dentro
de nuestros llamados o vocaciones particulares fue el Hno. David Pacheco Neyra,
sacerdote capuchino. Sus escritos reflexivos que vinculan el estudio bíblico y
la espiritualidad, publicados en los títulos siguientes, impulsaron el
devenir de esta labor:
- Reflexiones al viento (Ed. Paulinas, 2015)
- Camino a la misericordia del Padre (Ed. Paulinas, 2016)
- Reflexiones en el camino (Ed. Paulinas, 2017)
- En camino con el Samaritano (Ed. Paulinas, 2018)
- En camino con la Creación (Ed. San Pablo, 2019)
- Reflexiones para redescubrise en tiempos de pandemia (Papyrus Ed., 2020)
Actualmente, realizamos estos servicios:
✅ Compartimos el evangelio diariamente en grupos privados de WhatsApp, si deseas unirte, envía un mensaje al +51 999 997 490 y te enviaremos un enlace para que puedas hacerlo.
✅ Organizamos retiros de reflexión
y oración para grupos diversos, sobre la base de los libros mencionados, puedes
contactarte al teléfono 999 997 490.
✅ Estamos comprometidos en el
cuidado de nuestra casa común con un enfoque de integralidad, según el
magisterio del Papa Francisco.
✅ Publicamos reflexiones y temas formativos a partir de la reflexión bíblica y la espiritualidad, para animarte en tu camino cristiano.
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